Editorial – La Alternativa como posibilidad

Reducir el consumo de alcohol en los jóvenes: La clave en la comunidad

Àurea Moreno Mayós, jefa de sección del CSMIJ de Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi y del HDA

El alcohol es la droga más consumida, de la que más conocimiento tenemos y la que se percibe como menor riesgo. Se consume de forma habitual por gran parte de la población. Según describe el estudio EDADEs (2022), el 93,2% de la población entre 15 y 64 años ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, y la prevalencia del consumo durante el último año ha sido de un 76,4% en España. La edad de inicio del consumo suele ser de 16,5 años y la prevalencia de las intoxicaciones en los últimos 12 meses ha sido del 15,2% en Cataluña por debajo de la media del estado español, 16,7%.

Fuente fotografía: www.canva.com

En los y las jóvenes es una práctica fuertemente vinculada al ocio y la socialización que se lleva a cabo habitualmente los fines de semana como medio para divertirse, sentirse integrados/as en el grupo y comunicarse de forma más desinhibida. Más de la mitad de los y las jóvenes consumidores/as dicen que consumen porque “es divertido y anima las fiestas” y a cuatro de cada diez les gusta cómo se sienten después de beber (Estudes 2021). El “botellon” o “binge drinking”, consumo de grandes cantidades de alcohol en un período breve de tiempo, entre jóvenes de 15 a 18 años es una práctica habitual que un 32,2% de los y las jóvenes reconoce haber hecho en el último año y no existen diferencias entre géneros (Estudes 2021). Este tipo de prácticas impactan en la vida de los y las jóvenes aumentando los conflictos; peleas y discusiones con amistades y familiares, así como dificultan poder seguir con normalidad los estudios o el trabajo. Así como aumentan la probabilidad de accidentes de tráfico o desarrollar un trastorno por uso de sustancias (abuso y/o dependencia a alcohol).

Este problema no sólo afecta a los y las adolescentes y jóvenes del estado español sino que también representa un problema en los y las jóvenes de otros países. Algunos de los países afectados han desarrollado experiencias enfocadas a la reducción del consumo de alcohol en esa población. Las estrategias desarrolladas se han focalizado en formular programas educativos para implantar en las escuelas, establecer normas sociales claras respecto al consumo, fomentar la comunicación entre padres e hijos/as, generar actividades de ocio alternativas y aumentar la supervisión.

Como ejemplo, Islandia es un país que ha reducido significativamente el consumo de alcohol y drogas en los y las adolescentes a través de políticas integrales enfocadas a la prevención y fortalecimiento de la comunidad. Las medidas que realizaron fueron en la línea de la restricción de la venta y publicidad del alcohol, así como fomentar la participación de los padres en la educación sobre los riesgos del consumo de alcohol y drogas. En la escuela este tipo de educación se planteó en el plan de estudios con el fin de fomentar hablar abiertamente con los y las adolescentes para que entiendan los riesgos y las consecuencias del consumo. También se crearon redes de apoyo comunitario para jóvenes donde éstos pudieran participar en actividades deportivas, culturales y sociales. En este sentido, se trabajó para fomentar ambientes seguros y saludables para los y las jóvenes que promovieran el desarrollo de habilidades y bienestar emocional como la música, el arte y el deporte. Por último, el gobierno se comprometió a realizar un seguimiento de los datos de consumo y adaptar y mejorar los planes de acción y las políticas de prevención.

En definitiva, es importante hacer una buena política de prevención que implique no criminalizar a los jóvenes ni al consumo. Es prominente promover estilos de vida saludable, dar información sobre el consumo y sus riesgos y enseñar lo que es un consumo responsable. También debe implicarse a los y las jóvenes a participar en el diseño de políticas de prevención y promover la creación de un ocio alternativo para los jóvenes. La implicación por parte del gobierno es importante para llevar a cabo políticas más firmes sobre los límites y las normas de consumo y generar alternativas de ocio para los jóvenes. Las estrategias deben ser integrales basadas en la evidencia y enfocadas a la prevención y fortalecimiento de la comunidad. Programas como Salut i Escola y el Konsulta’m, que ayudan a hacer pedagogía sobre el consumo y tienen capacidad para detectar a aquellas personas en situación de riesgo, son altamente valiosos para ayudar a los jóvenes a encontrar alternativas y entornos más saludables.

La Associació Centre d’Higiene Mental Les Corts del Grup CHM Salut Mental gestiona los espacios Konsulta’m de los distritos de Les Corts y de Sarrià-Sant Gervasi.

Podéis consultar los puntos de atención en el siguiente enlace: aquí.